jueves, febrero 17, 2011

Miedo.

Son unos resultados perfectos. Todo está bien. Da miedo pronunciar dichas palabras. Da miedo hablar sobre el bien cuando has pasado meses en una cama sin poder ser tú, cuando has recibido un montón de cosas que aunque sanándote,te han reducido a despojos. Y siempre queda esa duda, la duda de saber si volverá. ¿ Volverá la enfermedad?. Y ahí están las dos caras de la misma moneda. La ciencia que afirma que volverá, va a volver, lo sabemos. Y la cara de alguien que ha sufrido, que sufre y que desconoce que va a ocurrir. Y no sabes bien qué decir. No sabes si dejar que sea tu mente la que hable o si dejas que sea tu corazón el que guíe las palabras. Y empiezas a hablar del miedo, del miedo que le seguirá toda su vida, el miedo a que todo se repita pero lo mezclas con paz. La paz de saber que hasta aquí hemos llegado. No sabemos más. No hay un mapa. No hay un único camino y por tanto no deberíamos anclarnos en el miedo. El miedo no produce nada memorable. El miedo nos reduce a un espectro de lo que somos o lo que debemos ser. Y por tanto, pase lo que pase, sé que el miedo no es el camino. No podemos vivir con miedo. Eso es lo que si sé, los libros de medicina no hablan de ello. No explican cómo mirar a los ojos sin que te tiemble la voz. No explican porqué el mal existe. No quitan el miedo, lo disfrazan de ansiedad reactiva, problemas psicosociales y demás parafernalia pero no lo humanizan. No hablan del miedo porque somos cobardes, no podemos dejar el disfraz de ciencia y reconocer que no tenemos cura para el miedo. La cura no pasa por nosotros, pasa por ver más allá para recibir esperanza y paz aún contra toda razón. Pasa por plantarle cara y decidir no vivir con él, decidir agarrarnos a lo eterno y vivir desde la eternidad.

lunes, febrero 14, 2011

La cintura.

Hay cosas que uno piensa que "son normales", no porque me parezcan normales sino porque ocurren diariamente. Hace un par de semanas, adiviné que si eres hombre o mujer por encima de la treintena hay cosas que no te pasan. Si eres hombre: nunca te pasa y si eres mujer no joven tampoco. Conclusión: Soy imbécil.

Una de las cosas que hago a diario es tomar la tensión. Sí, tomo la tensión a muchos de mis pacientes. Eso significa que le pido a los pacientes que extiendan su brazo, coloco el manguito en el brazo y pongo mi fonendo a la altura del codo. Hasta aquí todo normal.
Lo que ocurre es que muchos pacientes tienen a bien, reposar su brazo extendido sobre mi cintura. Vamos que se apoyan en mi cintura mientras yo les tomo la tensión. Y llega un momento en que te mosqueas. Es decir que la abuelita venerable decida reposar su brazo en mi cintura, lo puedo entender. Ahora bien que alguien de 40 años me toque la cintura porque pasaba por allí, me parece fatal. Lo malo es: ¿cómo le dices amablemente a alguien que le está echando mucha cara?. Esto es fácil escribirlo pero difícil cuando ves el careto del sujeto porque la famosa relación médico-paciente se va al traste.
En el fondo, aunque desagradándome, me aguantaba pero después de mi encuesta que eso no le pasa a nadie que tenga más de 30 pues me cabrea. Vale que soy médico, "con esta carita". Vale que soy mujer, "con esta vocecita". Vale que soy joven, "ay que jovencita" pero que eso signifique que te toquen la cintura como quien se va de bares pues no. No y no, no estamos en el bar de la esquina y no se le toca la cintura a la camarera, ni a la enfermera, ni a la doctora, ni a nadie sin su consentimiento. Así que después de darme cuenta que soy imbécil, ahora tomo la tensión a la mayor distancia posible... Al menos hasta que envejezca lo suficiente para que esto me deje de pasar.....






Ps. Voy a recordar el decálogo de normas para la adecuada convivencia con su médico:

1. No me toque el escote.
2. No me toque la ingle.
3. No me toque la cintura.
4. No me pregunte si estoy embarazada.

Las normas se aplican a todo paciente sin excepción.



....No es pedir tanto.....Vamos que cualquiera diría que me dedico a una profesión "liberal"....

sábado, febrero 12, 2011

El día.

Hay días que una pregunta trivial destapa la caja de Pandora sin que sepas bien donde te encuentras. Una pregunta banal como ¿de donde es usted?, trae un manto de realidad a una consulta medio perdida en la periferia de la gran ciudad. Soy de Egipto. Y cómo está. Pues, no lo entiendo, yo no entiendo cómo la gente ha tardado tanto en levantarse. ¿ Cuánto tiempo lleva en España?. Diez años, yo vi que no podía dar de comer a mis hijos y salí de allí. ¿ Cómo está su familia?.Mi familia está en la calle, tengo amigos que no han vuelto a sus casas desde que se inició la revuelta. Tienen que resistir, yo voy los fines de semana a la Embajada. Quiero decirles que no somos tontos, que queremos libertad y oportunidades. ¿ Va a volver? Probablemente no pero es mi pueblo, tenemos que luchar.Espero que salga bien, lo deseo de verdad. Gracias, eso esperamos.

Tengo la sensación de viajar a un país que no conozco, de ver las arrugas que los años han conformado en sus rostros, de entender un poco mejor lo que que otros cuentan. Y siento también parte de esa losa que significa luchar sin garantías porque es lo que toca. Y pasan los días. Nada parece moverse. Y es otro paciente el que levanta esa losa, ¿ no lo sabe aún?, ¿ no se ha enterado? Ha dimitido. Mubarak ha dimitido. No sabe lo que está viviendo esa gente, hoy es su oportunidad. Y sonrío, sonrío por la gente común que desea el bien y que se alegra del fin de la injusticia...sonrío porque hoy es su día....

jueves, febrero 10, 2011

Matasanos.

Me guste o no me guste. Hay algunos médicos que son unos matasanos en el término literal de la palabra. Ayer escuché como una paciente me contaba la mucha fe que tenía en uno de estos individuos. Cuando alguien emplea el término "fe en el dr. Tal", me suelo asustar. Poner la fe en otro ser humano no suele acabar bien.
Ayer mi paciente me contó como el dr. Tal le pedía pruebas repetidas sin indicación científica desde hace más de 20 años. Dichas pruebas además de no tener ningún tipo de ciencia detrás en pacientes sanos, conllevan aumentar el riesgo de efectos nocivos claros sobre la salud.
El dr. Tal debió considerar que la esperanza de vida de mi paciente no había disminuido lo suficiente por lo que prescribe unas pastillas que son nocivas para la salud de un paciente sano. Mi paciente me preguntó si yo le podía dar el bono descuento ( osea receta) para que se pudiera ahorrar unos eurillos. Amablemente le explique que no estaba de acuerdo con la prescripción por lo que no haría dicha receta. La paciente encajó amablemente la negativa y me explico que se las iba a tomar de todos modos porque confiaba mucho en el dr. Tal.

Reconozco que tras escucharla, me cabreo con mi profesión. El dr.Tal actúa ignorando la ciencia, realizando acciones que están demostradas van contra la salud de los pacientes sanos. Lo hace durante años de forma repetida, impunemente y para colmo cobra por ello. Como si no fuera poco, mi paciente confía infinitamente más en él que en mí por lo que es posible que viva menos años de los que debiera sin que ni siquiera lo relacione con el Matasanos que le trata.

Conclusión: El ser humano es infinitamente resistente o infinitamente ciego; los matasanos son claramente una lacra a la profesión médica.

viernes, enero 28, 2011

Tocar la moral.

Tengo que reconocerlo, hoy me han tocado la moral. No ha sido un paciente impertinente o los improperios laborales a los que nos someten con frecuencia. No fue ninguna de esas razones ni siquiera las frustraciones de la vida cotidiana. Ha sido el cerrajero. El causante de mi cabreo tiene nombre y se llama Manolo.

Esta noche al volver de trabajar, mi llave decidió que podía ser un buen día para no abrir la puerta. ¿ Qué mejor que un día pasado por agua con 3ºC de temperatura ambiental?. También decidió que podía ser un buen día para quedarme sin unos buenos euros. Así que ahí estoy a las 22.00 horas de puertas afuera por lo que no me queda más remedio que tomar cartas en el asunto. Llamo a un cerrajero que parece razonable. De cierto el hombre cuando llega parece suficientemente honrado para decirme que el "diagnóstico y tratamiento" de la puerta me costará 300 euros. Sí, han escuchado bien, 300 euros. Ante mi cara de tonta, Manolo me saca una hoja bien articulada donde suma los motivos. Abrir la puerta sin rotura: 110 euros. Transporte: 60 euros. Servicio nocturno: 60 euros. Servicio urgente: 70 euros. Continuo con cara de tonta pero el buen Manolo me indica que el seguro me lo devolverá así que doy mi consentimiento. Asiento antes de saber que sería testigo de los entresijos de abrir mi cerradura.

Nada más empezar Manolo me indica que esto es como ser médico....

-Primero hay que diagnosticar la puerta.
-Uhmmm...
-Hay que ver donde está el problema. Esto tiene su ciencia.
-Uhmmm, no me cabe la menor duda.
Entonces saca una radiografía vieja.
-Esto es más difícil que ser médico, aquí uno tiene que tener precisión.
-Uhhmmm, los médicos estudian muchos años para hacer su trabajo.
( Sé que es una defensa débil de la profesión pero es un intento).
-Ya pero esto es más difícil, un médico sabe a quien tiene en la consulta pero aquí uno está expuesto a que le atraquen.
-Uhmmm...
( Los médicos estamos expuestos a gritos-amenazas-no respeto del área interpersonal y comentarios ofensivos acerca de nuestras personas sin que podamos hacer gran cosa para evitarlo).

Así que Manolo hace una serie de movimientos con la radiografía y la puerta se abre.

- Ves, esto es mucho más útil que ir al médico porque yo abro puertas y los médicos no hacen nada.
- Ya,ya veo pues gracias por abrir la puerta.
( !!!Pero cómo que "ya veo" que me he pasado 11 años estudiando y no justamente para no hacer nada!!!, !!!Y para colmo tengo que pagarle!!!,! Y que son 300 euros por mover una radiografía vieja!...Y darle las gracias por sacarme ese dinero de la cartera,!!esto no puede estar pasando!!..).

Manolo me da la factura correctamente rellenada y me desea buenas noches con una sonrisa sin que yo sea capaz de decirle que soy médico. Mi asertividad está proporcionalmente afectada por la ira así que opto por el silencio. Cierro la puerta y me pregunto porqué no quise ser cerrajera cuando era pequeña.....De momento lo único que está claro es que ser médico no es rentable en términos económicos.....Aunque ahora que lo pienso, si practico con una radiografía en las puertas de los vecinos....a lo mejor me contratan....¿ donde puse el teléfono del cerrajero?...Uhmmm, seguro que hacen contratos más largos que de un día de duración....

miércoles, enero 26, 2011

La verdad.

Peso: 127 kg. Altura: 150 cm.

- Doctora, yo retengo líquidos. Lo tengo comprobado. Es que no orino, mi problema es que no orino y por eso estoy hinchada.
- ¿ Hinchada?.
- Sí, se me hincha la tripa. ¿ No lo ve?.
- No dudo que retenga líquidos pero usted padece de una obesidad mórbida así que antes de tocar el tema de los líquidos, vamos a hacer una dieta estricta. ¿ Le parece?.
- Bueno, no me vendrá mal perder unos kilos pero lo de los líquidos....ese el problema....
- Ya....



_ Las personas tenemos una capacidad extraordinaria de ignorar la verdad por muy evidente que sea.

sábado, enero 22, 2011

Agua y paracetamol.

Hija: 23 años. Madre: 54 años.

Madre: Entonces, ¿ mi hija no necesita antibiótico?.
Doctora: No, tiene una tos después de un catarro, es muy frecuente y puede durar varias semanas.
Hija: Pues a mí me sigue molestando al tragar.
Doctora: Ya, es normal pero no hay nada que sea eficaz 100% en quitar ese malestar.
Madre: ¿ Y no le puede recetar algo más fuerte que paracetamol?.
Doctora: En el caso de su hija, la indicación es clara. Debe tomar agua y paracetamol, nada más.
Madre: ¿ Entonces es usted una de esas doctoras que todo lo arreglan con agua y paracetamol?.
Doctora: Sí, soy una de esas doctoras que receta agua y paracetamol. La tos de su hija va a durar lo mismo independientemente que tome antibiótico, jarabes o paracetamol. De esas tres cosas la menos nociva para la salud de su hija es el paracetamol así que no le voy a mentir recetando algo que no le va a quitar la tos.
Madre: Pues es que yo no veo que las cosas se solucionen así...
Doctora: ¿ Quiere la receta del paracetamol?.
Hija: No, tenemos en casa, no es necesario.



_ Larga vida al agua y al paracetamol.