sábado, noviembre 19, 2011

Recuerdo

Recuerdo hacer castillos de arena en la playa. Recuerdo la boda de Sarah Ferguson un día lluvioso de verano. Recuerdo lo absurdo que eran las gafas de plástico que regalaban con los cereales. Recuerdo los anuncios de “ el algodón no engaña” sin saber bien quien cogería un algodón para pasarlo por el lavabo. Recuerdo la cartera llena de libros para ir a la Escuela de los Mayores. Recuerdo las judías verdes, su olor y mi profundo odio hacia tan inofensivo vegetal. Recuerdo los libros de Teo de la biblioteca mientras buscaba a Teo en mi clase de preescolar. Recuerdo como mi padre bajaba la basura cada noche al llegar de trabajar. Recuerdo los caramelos de la cabalgata de Reyes como proyectiles dispuestos a dejarme ciega. Recuerdo ver “ El un, dos, tres” los viernes por la noche. Recuerdo a las Tacañonas como las señoras más estridentes del mundo mientras prefería a Miriam Díaz Aroca. Recuerdo que los yogures de sabores no tenían frutas y que sólo tomaba petit suisse. Recuerdo a pin y pon ser granjeros, profesores, conductores de autobús o lo que mi mente fuese capaz de imaginar. Recuerdo como mi hermano me ignoraba con cierta frecuencia. Recuerdo gritar con pavor cada vez que mis primos venían a visitarme: “ Que se vayan, que se vayan” mientras a mi madre le caía la cara de vergüenza. Recuerdo la primera vez que monté en bici sin ruedines terminando estampada contra un bordillo. Recuerdo subirme a los árboles simulando que eran mástiles de un barco de vela. Recuerdo los bocadillos de jamón y queso mientras soñaba con la casa de Hansel y Gretel en mi cocina. Recuerdo a Felipe González muy serio decir “ Estamos en crisis”. Recuerdo los mareos en el coche cada vez que había curvas en la carretera. Recuerdo inventarme palabras sin sentido pensando que hablaba otro idioma. Recuerdo ir matando marcianos con A por la ventana trasera de un Citroën Visa. Recuerdo no entender nada de la Bola de Cristal salvo que era un programa de mayores. Recuerdo los lápices amarillos de líneas negras. Recuerdo el día que iba a llevar caramelos a clase cuando se suspendieron las clases por un temporal. Recuerdo saltar en todos los charcos con mis catiuscas azules. Recuerdo caminar de la mano de mi madre. Recuerdo los cacahuetes que me regalaba la abuela. Recuerdo jugar en Las Palmeras como si todo el mundo se redujese a ese parque. Recuerdo la tele sin mando, con dos canales y en color. Recuerdo la infancia como un cálido abrazo lleno de momentos felices y tiernos.

miércoles, noviembre 16, 2011

La partida.

- No vine antes porque me di cuenta que me dolía la garganta cuando estaba en el bar jugando a las cartas.
- ¿ Y eso cuando fue?.
- Ayer pero pensé que si estaba en el bar con la partida a vueltas, no era para tanto si estuviera malo, tendría que estar en casa.
- ¿ Y quién ganó la partida?.
- Manolo, siempre gana Manolo.
- Bueno pues otra vez será.

_ Me encanta que lo más importante de la conversación sea jugar la partida, su dolor de garganta no es importante pero tener un entorno donde jugar a las cartas y pasarlo bien, es un signo importante de salud social.



jueves, noviembre 03, 2011

Telemedicina


- Me han salido unas manchas en la piel.
- ¿ Desde cuando?.
- Desde ayer y me duele bastante.
-  Pues mándame una foto.
- Vale, ahora te la mando.
- De acuerdo.

15 minutos más tarde. Abro el correo y encuentro esta foto para hacer un diagnóstico.



Juicio clínico: ¿ el acebo está en flor?.

Viva la telemedicina familiar.

Menos mal que a mis pacientes aún no se le ha ocurrido la feliz idea de mandarme fotos de sus casas aunque seguro que no tendrían desperdicio.

martes, noviembre 01, 2011

Yo no fumo.

Al final todo acaba siendo personal. Muy personal. La pregunta se vislumbra en el horizonte. ¿ Seguro que usted no fuma?. Efectivamente, yo no fumo. Y entonces parece que ya tienes la batalla perdida. Los fumadores consideran que los no fumadores no pueden opinar sobre sus hábitos. De cierto llevan mal que alguien opine especialmente si comparten genes o lazos afectivos. Si eres el familiar de un fumador, odiarán de ti la faceta de no fumar. No hay grises. Es uno de esos temas prohibidos, un tabú. El tema acaba siendo una discusión campal entre buenos y malos donde yo levanto la tapa de pandora. A mí es un tema me divierte. Me divierten las excusas. Me falta motivación para dejarlo. Desde que me dejó mi novia fumo como un carretero. Me gusta fumar, ¿ qué hay de malo?. Soy un fumador social, solo con los aperitivos, con mis hijos no fumo. Llevo setenta años fumando así que yo me muero con las botas puestas y el cigarro entre los dedos. Aunque honestamente, preferiría respuestas más rocambolescas como salidas de Casablanca....Algo así como: yo fumo desde que sobreviví a un intento de suicidio desde el Empire State  y  tras ser atendida en urgencias por George Clooney no podía ver el mundo sin ser una chimenea.... Aunque no creo que mis oídos vayan a escuchar semejante canción....Quizás algún día pero por el momento, continuaré escuchando estas respuestas e intentando desmontar los mitos y excusas con un poco de humor para que las personas no fumen. Los catarros, los dolores de rodilla y el ardor de estómago no matan a nadie aunque generan muchas visitas médicas. El tabaco casi no genera citas médicas y es de las pocas cosas que matan a las personas y las matan de malas maneras. Dejar de fumar, aumenta la supervivencia de las personas, lo sé y aún así la mitad de mis pacientes no me creen. ¿ Algún día lo harán?.

sábado, octubre 29, 2011

Virus.

Empiezo el día tomando paracetamol y antihistamínicos. Mi voz parece la de un viejo camionero y mi nariz decide ponerse en huelga por todo el día. La consulta pasa poco a poco y mi voz decrece paulatinamente. Los pacientes me dicen que estoy acatarrada y está bien porque habitualmente se quejan menos si ven que el médico está igual. Al terminar la consulta voy a visitar una anciana a su casa. Está envuelta en cinco capas de ropa con una manta por encima por lo que no tengo duda de que si no tiene fiebre, la va a tener con semejante envoltorio. Al terminar de examinarla, la paciente muy amable refiere que me daría un beso si no fuera porque está enferma a lo que respondo que yo tampoco voy a dar besos hoy a nadie para que los virus no nos ganen la batalla.



martes, octubre 25, 2011

Perspectiva.

- Creo que deberían haberme tratado el cáncer de otra manera, si lo hubiesen hecho no tendría que estar pasando estas molestias, es tan incómodo. Yo creo que no piensan en nosotros, no piensan en que tendremos que vivir con esto el resto de la vida porque a ustedes no les pasa.

No suelo entrar mucho en ese tipo de comentarios. Me parece absurdo, si los pacientes prefieren criticar a los médicos en vez de asumir que la mayor parte de las enfermedades son una faena sin cura a la vista, está bien. Si quieren que seamos el chivo expiatorio, no voy a decir nada al respecto. Es una batalla perdida pero a veces como hoy hay que colocar las cosas en perspectiva. Hay que lograr que los pacientes vean más allá.

- Tiene razón, no sabemos lo que es vivir con esas molestias. Es cierto y además no le podemos ofrecer muchas soluciones útiles. El problema radica en que su cáncer tiene una supervivencia alta a los 5 años pero baja a los 25 años. Usted es joven y nuestro trabajo es asumir el riesgo cero. Si le causamos molestias pero vive 25 años, merecerá la pena. Si no le causamos molestias pero no llega a vivir más de 7 años, ¿ para qué habrá valido?. Esta es nuestra perspectiva y por eso tomamos esa decisión.

El paciente no añade mucho más, hablamos de otros asuntos pero al entrar el siguiente paciente; refiere que el señor que acaba de salir dice que soy muy maja. No sé porque dijo eso y tampoco sé si voy a mantener el estado de gracia* mucho tiempo. Sé que fallamos en hacer esto, sé que no nos paramos a recordar el porqué estamos aquí de forma honesta, sé que no explicamos que lo que ahora es molesto puede salvarnos la vida por un poco más de tiempo y quizás por eso hay tanta gente que se queja. Quizás no hemos explicado bien que la vida es otra cosa bien distinta a lo que se ve en el cine.



*El estado de gracia me duró escasamente dos horas, al intentar una señora colarse en la consulta de forma insistente y explicarle que la asistencia va por orden de lista, la señora me contó que no pensaba ponerse nunca en las manos de alguien como yo. Lo que no sabe la señora es que me llena de alegría tener un paciente menos que se cuela y que no respeta a sus vecinos. Quizás eso sea gracia. 



martes, octubre 04, 2011

500.

- Mi marido se enfada mucho cuando no se le da la razón y a mí no me parece bien.

- Vengo porque trabajo de público en la tele y se me cansan las piernas de estar mucho rato sentada.

- Me hice un test de embarazo y fue positivo.

- Le voy a regalar un cuadro que hice yo, a ver si le gusta.

-Me duelen los oídos así que no pude ir a la Ópera ayer, fue una pena.

-Vengo a por las pastillas del corazón, le traigo los cartones.

- Me hicieron la prueba y me dijeron que lo que veían era malo, tengo un cáncer.

- No me han dado la ayuda del ayuntamiento pero yo no puedo limpiar mi casa.

- Trabajo en un restaurante tailandés y tengo diarrea.

- Tiene que hacerme esa receta porque lo dijo el especialista. 

- Ayer empezé con tos y fiebre, creo que me lo pegó mi nieto.

- Me duele el hombro, yo creo que es por mi trabajo de arqueología. 

- Mi nuera murió hace un año y es.....es muy difícil.


Trabajar como joven médico de familia trae una multitud de variopintas experiencias diarias. La mayoría son curiosas y buenas aunque algunas no los son tanto, las experiencias malas suelen tener relación con la no tolerancia a la frustración, una enfermedad no codificada por la CIAP pero que acampa diariamente en nuestra sociedad sin que tenga cura. Con el paso del tiempo, uno va a haciendo escamillas a lo malo y siente más simpatía por todos aquellos que están sufriendo.  Uno se da cuenta que hay que hacer las cosas bien, muy bien y que es tan importante consolar como recetar.  También reluce más lo limitada e inútil que es la medicina para muchos procesos por lo que uno tiene que escoger entre amargarse o escoger tener esperanza. Yo escojo la Esperanza, esperanza aunque el futuro sea incierto . Escojo escribir y celebrar hoy el post número 500. Escojo dar gracias por lo aprendido, gracias a los pacientes que me han hecho sonreir y también a los que han enseñado que no voy a tolerar la violencia, gracias a mis amigos, a mi familia lectora, a los países que me han acogido ( Querido Vozandes no imaginaba llegar tan lejos), a mis lectores que sin saber porqué leen un blog que no divulgo sino que permanece como una pequeña terapia anónima, gracias a todos, eternas gracias.


Ps. Para celebrarlo, hoy empezaré mis clases de escritura creativa que no sé si me llevarán a algún lugar o si tendré que abandonar por problemas de agenda pero al menos me quitaré la espinita de un cartel en Dublín....