jueves, julio 03, 2008

1922

86 años. Ni uno más, ni uno menos. Llega tarde porque no encontraba las llaves de su casa. Se sienta lentamente y saca sus gafas. La entrevista sucede sin grandes aspavientos. Todo resulta previsible pero dice algo que rompe el ambiente.

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-Nací en 1922, eso creo...pero aún así yo no me quiero morir.
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-Me gusta vivir aquí. Me gusta la vida que llevo. El desayuno en el bar, el paseo con mi perro, mis plantas...Yo quiero vivir muchos años más.
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Pocas frases más pero tengo el corazón en un puño. Ese temor a la muerte me deja medio rota. Vivir evitando lo inevitable no puede ser fácil. Esa angustia, este triste lamento. Me importan menos sus glucemias pero un poco de consuelo...La paciente entró y salió de la consulta con la misma sensación...Me recordó a esa canción de Sara Groves donde una pobre ancianita relata su miedo al trance eterno...It is easy to have faith when she was 34 but now her friends are died and death is at her door...And what do I know?...but I know to be absent of this body is to be present to the Lord...that must be very good...Y lamenté ser una mera observadora, lamenté no poder decir nada...porque alguien como ella merecía un poco más de atención que los cinco minutos rigurosos del sistema...

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